Hoy al ver las noticias se me caía "el alma a los pies", me gustaría que no me pasara todos los días, pero es prácticamente imposible.
España esta jodida, pero no solo económicamente, si no en diversas facetas.
Me gustaría ver los presupuesto que se van a presentar en las próximas semanas en Bruselas, me gustaría saber cuales van a ser los próximos recortes y me gustaría que mi país no me diera vergüenza.
Para mí España esta jodida en dos facetas básicas, a parte de la crisis económica que todos conocemos, una es la faceta judicial, y la otra es la faceta moral.
Cuando pienso en la justicia en España me siento engañada, (como muchos otros supongo), cuando empecé a entender lo necesario que el pilar judicial dentro de un país, empecé a dudar del nuestro, y es que una de las mayores virtudes de la justicia es que teóricamente es ciega.
Esto, evidentemente no es algo que pase ni de lejos en este país, tengo muchísimas ganas de que la justicia actúe sin mirar a quien se dirige, que actúe contra los políticos corruptos que recortan al pueblo los derechos que tantos años y esfuerzos les han costado conseguir, que los ladrones sean de la familia que sean paguen sus deudas económicas y con la sociedad, pero evidentemente mis ganas no van a conseguir que esto cambie, me pregunto cómo podría hacerse.
La otra faceta jodida como la he llamado es la moral, no quiero meterme en la moral de cada persona, ya que cada individuo tiene las razones que tiene para tomar una clase de decisiones o actuar de una forma u otra, me refiero a la moral social, algo mucho más amplio que se construye entre todos, algo que según mi parecer esta también en crisis. Las personas que vivimos en este país estamos "dotados" de un "picaresca" que muy a menudo se vuelve en nuestra contra, porque aunque quizás personalmente en un momento determinado pueda beneficiarios individualmente no nos solemos parar a pensar en lo que lo que hacemos podría afectar a nuestra sociedad, comunidad, o grupo. Esto se da en todas las clases sociales y en gente con mucho y poco poder, como siempre, los que tienen más poder suelen ser los que hacen más daño. No tengo más que decir a esto, a parte de que me gustaría invitar a reflexionar a todo el que lea este texto, pues lo que queremos cambiar del mundo y de los demás tenemos que empezar por cambiarlo de nosotros mismos.
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